Artículo de opinión de hace tres años, sobre un tema pasado de moda, pero con algunas conclusiones extensibles a cuestiones parecidas actuales

Han surgido en las últimas semanas algunos temas que mucha gente piensa que han de abordarse en un sitio como el nuestro. Como este sitio se llama Evangayud (Evangelio en Calatayud) y  hablamos de temas de actualidad desde una perspectiva cristiana, parece totalmente asumible que nos ocupemos de estas cuestiones. Lo que ocurre es que en Evangayud pretendemos siempre dar una perspectiva cristiana pero no religiosa, de los discípulos o seguidores de Jesús, pero no de las jerarquías y estructuras de poder que se han formado a lo largo de los siglos arrogándose el monopolio del nombre de Jesús. En nuestro país deberíamos saber de esto más que en ningún otro lugar, a pesar de que en la última generación las cosas han cambiado bastante, porque, dicho sea de paso, no podría haber sido de otra manera. Así que, desde Evangayud no eludimos tocar ningún tema, pero tenemos algunos factores que condicionan nuestro punto de vista. Por ejemplo, la gente que espera que se hable de Milingo quiere que vayamos al cuello de ese evidente punto débil de la gran religión a la que representa. En lugar de hacer eso, nos dedicamos a cuestionar y revisar histórica y teológicamente la infaliblemente decretada como dogma doctrina del celibato del clero, vamos, que los curas no se pueden casar. Eso nos puede llevar también a cuestionar la postura de la gran religión romana y española en cuanto al sentido del sexo en la vida cristiana, o incluso al tema importantísimo de la separación de los cristianos entre "ordenados", "gente sagrada" y la plebe dessotanada. En lugar de escarbar en el morbo indiscutible del culebrón de esa boda nos dedicamos también a desvelar el importante valor propagandístico de este asunto para una determinada secta que está acumulando bastante poder y saliendo beneficiada con todo este cacao y analizamos un poquito qué es eso de la iglesia de la Unificación o secta Moon, previniendo acerca de sus excentricidades.

               La semana pasada estuvimos tentados a tratar la vergonzosa travesía de los fondos presuntamente destinados a la caridad y cosas semejantes que parece ser que están más bien metidos en especulaciones y arriesgadas operaciones poco propias de instituciones que, además de basar gran parte de su valor litúrgico en la ostentación y la pompa lujosa, urgen a sus fieles a evitar que sus obras se queden en nada por falta de fondos. Pero esa cuestión es común a todas las instituciones que luchan por y desde el poder, sean religiosas o no. En ese caso lo que tendría que haber dado contenido al programa sería más bien la legitimidad moral de las especulaciones y los pelotazos como formas de enriquecimiento (no os podéis imaginar toda la suciedad e inhumanidad que es esconde detrás de algunos de los valores bursátiles más florecientes sobre todo en el Este y el Sur del planeta, que con la globalización son los que también inflan los valores atractivos para nuestras bolsas). También nos podría llevar este asunto a tratar la cuestión de la religión como forma de poder. Seguro que tocaremos ambas cuestiones en posteriores programas.

               Ahora sería de esperar que abordásemos el tema de los abusos del episcopado romano español sobre el colectivo de profesores de religión católica. La mayoría de medios de comunicación que sitúan esas cuestiones en los titulares de sus informativos, cargan las tintas sobre los obispos como talibanes que dejan en el paro y la humillación a sus pobres maestros. Este tema también sería fácil de aprovechar para dar mayor fundamento a las tesis de nuestra web, que siempre defiende que la supermegareligión dominante en España tiene bastante poco que ver con el espíritu y con la letra de las enseñanzas de Jesús y de sus apóstoles, por lo que nos sentimos mucho más justificados para ser cristianos, formarnos como cristianos, reunirnos como cristianos, predicar como cristianos y vivir como cristianos sin ser católicos ni deberle nada a esa Gran Organización Vaticana. Como digo, viene de perilla todo lo que se está viendo para criticar a los obispos y la organización que representan. Pero ante todo hay que ser honesto, y creo que lo que deberíamos tratar más bien es por qué existe la asignatura de religión en la escuela, por qué no somos los padres los que nos ocupamos de la educación espiritual de nuestros hijos ¿será que no somos capaces? ¿qué nos ha pasado para que hayamos perdido esa imprescindible capacidad para un padre? Otra cuestión es, sin duda, la que se presenta a favor de los obispos en esta cuestión: ¿se puede pertenecer a una iglesia sin saber lo que implica esa pertenencia? Más aún ¿se puede asumir un papel importante ante la sociedad, o ante los niños, como parte de una iglesia cuyos principios claros y sabidos por todos no se comparten? Vamos a generalizar: ¿cuántas personas que se confiesan católicas apostólicas y romanas en nuestro país son conscientes de lo que significa eso? ¿hasta qué punto creen que el Papa es infalible? ¿hasta qué punto creen que la conducta de estas maestras no son compatibles con su fe? ¿hasta qué punto creen que los niños no bautizados según sus sacramentos van a un lugar llamado Limbo? ¿hasta qué punto creen que la hostia consagrada es material y realmente el cuerpo de Cristo convertido en galleta y sacrificado real y literalmente de nuevo en cada Misa? Se me ocurren muchas preguntas más, y la verdad es que más que reproches a los obispos, en esta ocasión me vienen al corazón reproches contra los que tragáis (y permitidme que ahora no me incluya) ruedas de molino durante siglos sin plantearos un paso diferente y alternativo. Cuando Cristo hablaba de que somos como ovejas no se refería a eso.

               Servidor es católico y apostólico, pero no romano. No creo en la autoridad que el Vaticano se da a sí mismo y a sus tradiciones. Así que no soy la persona más adecuado para criticar a los obispos, porque yo no me juego ninguna represalia y no tendría ningún mérito ni valor por mi parte echar pestes de una institución en la que no creo. Pero sé que la mayoría de los que visitáis esta web sí os consideráis miembros de esa Gran Organización Religiosa, cosa que respeto profundamente. Sin embargo, el respeto profundo, y espero que mutuo, hacia vuestras convicciones o ideas no me puede cerrar la boca y tengo que deciros que ser cristiano no es eso. Que las grandes religiones siempre existirán y llenarán sus templos porque son las que dan nombre a las fiestas, dan entrada a los niños en la sociedad, dan solemnidad a los actos simbólicos principales de la vida con sus ceremonias. Pero, por favor, no mezcléis a Jesús en esto.  Estoy casi seguro de que muchos de los que me escucháis, aunque vierais con vuestros propios ojos a vuestros más altos líderes religiosos blasfemar, renegar o apostatar de palabra y de hecho, seguiríais acudiendo a sus llamados, invirtiendo en sus montajes, manteniendo su megachiringuito, porque al fin y al  cabo, el pueblo necesita religión, en el sentido marxista de la frase, y no le importa que sea verdad o mentira, consecuente o contradictoria, mientras siga teniendo su función como elemento integrador en la sociedad, que nos venda cosas que queremos comprar, aunque sólo sean sucedáneos. Con todo esto sólo quiero decir que no vale la pena criticar ni destapar los trapos sucios de la gran religión española, porque sea como sea, siempre seguirá existiendo y manejando gran poder e influencia social. Pero sí que insisto en que visitéis esta web como algo totalmente diferente, no anti nada, sino alternativo, en la que queremos que se presente a Jesús no según la tradición de nadie sino según él mismo se presenta, y queremos, eso sí, y con todo el corazón, que orientes tu vida a ser su discípulo, no de ninguna religión, de Jesús.